En esta modalidad de estudio, el
estudiante deja de ser alumno de tiempo completo; su vínculo con el profesor/asesor
se modifica en una relación bilateral y reciproca; el docente ya no se
desempeña como el eje que concentra conocimientos y la autoridad de la
enseñanza; se incorporan dispositivos que forman un sistema sincrónico y que da
al estudiante la oportunidad de explorar mejor sus recursos y su tiempo.
Si bien es cierto que la tecnología muestra múltiples
potencialidades, sus recursos continúan desaprovechándose como si se tratara de
simples herramienta de apoyo o comunicación. En ocasiones exigimos y
presionados a los estudiantes sin conocer (en la mayoría de los casos o no a
fondo al menos) las problemáticas a las que se enfrenta. Ahora que nos toca
estar en este rol, nos hemos enfrentado a varias situaciones:
- No definimos ni precisamos normas, lo cual limita las habilidades complementarias como participantes y disuelve las responsabilidades, lo que minimiza la comunicación. En otras palabras hubo una inadecuada planeación para realizar la actividad.
- Contenidos. Hubo un desequilibrio de los contenidos ya que no coinciden nuestras asignaturas, por lo que no pudimos decidir que programa trabajaríamos y opte por temáticas que no están en ningún programa trabajado actualmente.
- Horarios. A pesar de que el equipo fue formato en base a los horarios que cada uno de nosotros estableció, coincidimos muy poco y esto entorpeció el trabajo colaborativo.
El problema parece simple, pero su frecuencia deteriora la continuidad del proceso. El aprendizaje en línea no podrá realizarse hasta que se logre equilibrio de contenidos de los programas, homogeneidad en el empleo de los recursos del sistema y compatibilidad en horarios.
La tecnología en la educación es un presente que demanda nuevas respuestas y al mismo tiempo agrega nuevas dificultades y complejos problemas al proceso de enseñanza.
Los recursos que aportan las tecnologías en la educación han mostrado capacidad para mejorar la calidad de la educación y sus alcances abren oportunidades para mejorar la calidad de vida de personas con discapacidades, aunque no siempre resultan las soluciones más económicas o las más adecuadas para todos los estudiantes.
Debido a la pasividad de los estudiantes, algunas veces del inadecuado funcionamiento de los medios, obligan nuevamente a concentrar la atención en el facilitador como eje del proceso educativo.